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El granate es un cristal muy conocido y
utilizado especialmente en joyería. Aunque
recibe su nombre de la variedad de color rojo,
porque es la más frecuente, también los podemos
encontrar en amarillo, marrón e incluso verde.
El granate nos ayuda a mejorar nuestras
relaciones sociales, permitiéndonos comunicarnos
y abrirnos al mundo de modo positivo. Por esta
misma razón es un cristal fabuloso para las
personas que se encuentran deprimidas o se
sienten estancadas. Es un cristal que activa las
energías creativas y la imaginación, lo que te
permitirá explorar nuevas ideas, nuevos
proyectos y nuevos sueños. Ideal para las
personas que no saben muy bien qué hacer con su
vida.
Además también es un activador de la energía
sexual, mejorando la calidad de este tipo de
relaciones. Es un poderoso afrodisíaco natural.
El cristal para el espíritu. Podemos
aprovecharlo en meditación para activar y
limpiar nuestras energías.
Abre nuestro canal intuitivo, limpiándolo para
permitirnos escuchar la voz divina que hay en
nuestro interior. Por lo tanto este cristal se
puede utilizar para cualquier tipo de
meditación, y sin duda se verán reforzadas por
su fuerza. Ideal para el primer chakra.
La historia del granate se remonta a la Edad del
Bronce (hace más de 5.000 años), época en la que
esta piedra preciosa era muy popular entre los
artesanos. Según las mitologías cristiana y
judía, cuando la cólera divina nubló la tierra
con tormentas ensordecedoras e interminable
lluvia durante el Diluvio Universal, un granate
rojo resplandeciente indicó el camino a Noé,
dirigiendo finalmente su arca hacia la
salvación.
A diferencia de otras piedras preciosas, los
supuestos poderes de los granates pueden ser
tanto protectores como destructores. Los
cruzados engastaban granates en sus armaduras,
creyendo que el poder protector de las piedras
les conduciría a salvo. Algunas culturas
asiáticas, en cambio, añadían esta piedra
preciosa a las balas, creyendo que el poder
destructor del granate aumentaría en gran medida
el tamaño de la herida.
Se cree que el nombre de “granate” proviene de
la fruta llamada “granada”, que contiene
semillas de color rojizo, parecido al color del
granate. A la hora de determinar el valor de un
granate, el color es el factor más importante.
El color debe ser intenso y uniforme con una
tonalidad no demasiado clara ni demasiado
oscura. Un buen granate no debería presentar
imperfecciones a simple vista e inclusiones
mínimas a la lupa. El tamaño también es un
factor muy determinante para estimar el valor de
la piedra.
Los granates en realidad son un grupo de
minerales relacionados, que tienen una
estructura cristalina cúbica con ligeras
variaciones en su composición química. En total,
hay siete tipos principales de granates que son
Almandino, Piropo, Espesartina, Grosularia,
Andradita, Rodolita y Malaya. |
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