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Se cree que fueron los pastores masai los
primeros en descubrir esta piedra preciosa.
Según el mito popular, un rayo cayó cerca de las
colinas de Merelani, prendiendo fuego a los
prados circundantes. Cuando los pastores masai
volvieron a la zona con su ganado, habían
aparecido piedras mágicas azules en el suelo.
Cuando un geólogo portugués, llamado De Souza,
viajó a esta zona de Tanzania, reparó en esta
magnífica piedra azul.
Tanzania, que cuenta con vastos depósitos en la
parte norte del país cerca de las colinas de
Merelani, es la única fuente comercial de
tanzanita. También se han encontrado depósitos
muy pequeños en Kenia, pero no eran lo
suficientemente grandes como para destinarlos a
fines comerciales.
Cuando se calienta a 600 grados Celsius, la
zoisita, de tonos que oscilan entre el verde y
el marrón, experimenta una metamorfosis
increíble, dando lugar a la creación de esta
vibrante piedra preciosa (la tanzanita) de un
color que va del azul al azul violeta. Con una
dureza que se sitúa entre 6 y 7 en la escala de
Moh, la tanzanita es bastante frágil, y por ello
en ningún caso deberían utilizarse los
ultrasonidos para limpiar esta piedra preciosa.
En los primeros años que siguieron a su
descubrimiento, la tanzanita sólo podía
encontrarse en piedras pequeñas; sin embargo, en
la actualidad hay piedras más grandes, por lo
que existe una gran variedad de ellas en el
mercado de las piedras preciosas.
Las condiciones de luz se convierten en el
factor más importante a la hora de apreciar el
valor de esta piedra preciosa. La tanzanita
mostrará su color más azul a la luz del día,
mientras que el tono violeta será más visible
con luz incandescente. La piedra que alcanza el
mayor valor es generalmente aquella que deja ver
un mínimo de color violeta, incluso cuando es
observada con luz incandescente.
Es frecuente encontrar cristales de tanzanita
sin defectos, por lo que la piedra no debería
contener demasiadas inclusiones. |
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